Políticas ambientales: incentivos para la recuperación de los RSU

El tratamiento de la basura es una preocupación creciente en todos los municipios de nuestras latitudes. La problemática se está agravando y, en general, los ayuntamientos emprenden programas comunes para mitigar los efectos. Se promueve la separación en hogares con días de recolección diferenciada y/o ecopuntos donde se entregan, voluntariamente, estos residuos separados.

En la práctica estos programas tienen impactos muy moderados. Apoyados en campañas de comunicación que promueven nuevos hábitos y una mayor conciencia ambiental resultan en una muy baja participación. Se evoca a la participación voluntaria de los ciudadanos, pero los hogares en general desconfían de la efectividad por distintas razones.

El alcance de estos programas voluntarios, en el mejor de los casos, es de hasta un 10% de recuperación sobre el total de RSU generados (se compromete un porcentaje muy bajo de los hogares en la separación primaria).

Se impone entonces un cambio radical en la visión de toda esta problemática. En otras publicaciones hemos detallado algunas prácticas de incentivos que aplican los municipios para lograr una mayor adhesión de ciudadanos.

¿Qué son los incentivos?

Son premios o gratificaciones (económicas) que se le ofrecen o entregan a las personas para conseguir un mejor resultado en determinada acción o actividad. Esta idea se puede aplicar también como castigos, recargos, multas, penalizaciones (incentivos negativos) Conceptualmente todos estos programas remiten básicamente a valoraciones monetarias (un costo, un presupuesto) y, deseablemente, un impacto (que se pueda medir).

Con el fin de dar más profundidad a los alcances que se le pueden dar a estos programas de incentivos, sugerimos resumirlos utilizando analogías comprensibles, por ejemplo: el monto que los municipios aplican a los hogares como tasas de saneamiento.

Entonces, un programa de estímulos que proponga una reducción (una inversión para el Municipio) de la tasa municipal por la colaboración en la separación primaria, podría estar financiado por un porcentaje semejante de sobretasa por la NO participación (recuperación de la inversión para el Municipio). Supongamos luego que uno de estos programas alcanza a un 50% de los hogares. Resultará entonces neutro para las cuentas municipales.

¿Qué implicaría entonces un Programa de Incentivos a la separación primaria?

A continuación, detallamos algunos puntos que son del todo deseables:

  • Una logística diferenciada de los materiales separados. Los ciudadanos deben reconocer fácilmente ese nuevo y diferente sistema de recolección: por la señalética, por la indumentaria, por los medios de transporte que implican, por la comunicación, etc.
  • Un centro de procesamiento donde esos materiales sean recibidos y efectivamente recuperados.
  • Un sistema de información efectivo distinga los hogares que participan de los que no lo hacen, para luego aplicar diferencialmente las exenciones o sobretasas (premios y castigos)
  • Una campaña de comunicación que implique los alcances de esta propuesta: adhesión de hogares, separación primaria, entrega de los materiales, premios y castigos, destino de los materiales, etc.,

Todos estos ítems, de no existir, pueden derivar en inversiones. Y entonces el cambio de conciencia que debe primar se relaciona a cuanto invertir y que esperar como retorno.

También tengamos presente que estos sistemas se deben aplicar de manera progresiva barrio por barrio. Esto resulta en una moderación y progresión de esas inversiones, coordinación de los actores, y por cierto el recupero de la inversión, que luego puede financiar otras etapas de un programa integral.

Una Prueba Piloto

Para dar un poco de sentido a estos puntos pensemos en algo simple y medible: un barrio con 2.000 hogares. Cuáles serían los requerimientos:

  • Una logística diferenciada mínima que se podría implementar con un motocarro (200 kg de carga)
  • Un centro de procesamiento cercano (una cooperativa con balanza, computadora, conexión a internet, etc.)
  • Dos personas haciendo promoción… recorriendo los hogares instruyendo a las personas en los detalles de la separación.
  • Un sistema de información amigable y simple que identifique aquellos que participan de los que no, para luego aplicar los estímulos (exenciones o cargas de tasas)
  • Una mini campaña de promoción (RRSS, WhatsApp y folletería)

Luego del lanzamiento en poco tiempo se puede alcanzar un 50% de adhesión al sistema (1.000 hogares separando) y con esto ya empezar a medir el impacto.

En la práctica se espera:

  • 40 Tn/mes de material recuperado… y listo para la venta.
  • 30 puestos de trabajo.
  • 50% menos de residuos enviados al vertedero.

Recupero de inversión

Como se trata de un programa de triple impacto, a priori se deben diferenciar éstas tres verticales

  1. Impacto económico

En el corto plazo está la valorización de los materiales. Los residuos ya separados en origen se recuperan muy fácilmente. No necesitan tratamiento pues llegan de los hogares limpios… o casi limpios. Solo es necesario clasificarlos y acondicionarlos. Y rápidamente están disponibles para la venta (como base se pueden tomar unos 50 Usd/Tn)

Los presupuestos de tratamiento de basura (recolección y disposición final) rondan los 40 Usd/Tn. Luego la logística diferenciada implica una reducción de hasta un 50% menos de. El ahorro en este sentido puede ser significativo y si luego se avanzan en otras tipologías de residuos (orgánicos) se pueden desarrollar más ahorros y más fuentes de ingresos (biogás, compost, huertas orgánicas, etc.)

En el largo plazo se pueden certificar bonos de carbono (50 Usd/Tn de CO2 recuperada)

  1. Impacto social

No se puede desconocer la marginalidad y las familias viviendo de o en los vertederos además de la informalidad de los trabajos que realizan. Un programa de integral entonces promueve la integración social equilibrada del sistema informal, pone el foco en las personas, con labores que son efectivamente dignas, como actores sociales claves en la recolección y el reciclado urbano.

La formalización de esos empleos integra estas personas a la seguridad social y garantiza normas de salubridad adecuadas y por otra parte se promueven nuevos hábitos sustentables que generan una ciudadanía más responsable con su actuar y con su medio. En otros artículos hemos expuesto el afán de transformarnos en ciudadanos verdes.

  1. Impacto ambiental

Un programa de estímulos para la recuperación de residuos es una manera práctica de aplicar los conceptos de economía circular: Reducir, Reusar y Reciclar.

Dado el estatus quo en la deposición de los residuos como basura, las proyecciones no son prometedoras. El objetivo entonces es frenar el flujo de relleno en los vertederos y en el mediano plazo lograr la calificación de vertedero cero.

¿Para qué sirve entonces un sistema de información?

Principalmente para medir. Los datos permiten identificar quienes son los que se involucran en un programa de incentivos… y como participan. Luego se puede aplicar los incentivos propuestos de manera diferencial: premios y luego castigos.

La trazabilidad de los residuos también es deseable porque a mediano plazo será la base aplicar certificaciones de bonos verdes.

Como ya señalamos los municipios en general emprenden diversos programas, pero marchan a ciegas y los efectos no son los esperados.

Algunos municipios intentan innovar en sistemas de información adaptando los sistemas domésticos y así arrastrando vicios y modelos imperfectos. Imaginemos que todos los municipios recorren camino virtuoso de desarrollo de sistemas… ¿no terminaría siendo una multiplicación de esfuerzos innecesarios?

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